Para ellas 💐 Devocional de Hoy lunes, 15 de diciembre de 2025

Engañoso es el encanto y pasajera la belleza; la mujer que teme al Señor es digna de alabanza.
(Proverbios 31:30)

Hoy día, la apariencia se ve como algo primordial en la sociedad. Estar bonita y bien arreglada es casi una obligación. Para mantenerse «en la moda» es necesario tener recursos e infelizmente, eso es algo que no todos tienen. Tener una buena apariencia puede ser importante, pero hay un límite: la apariencia es superficial y pasajera.

La belleza estética puede lograrse con recursos y productos, pero la belleza verdadera no se alcanza con dinero. Esa belleza no viene de la hermosura, sino de las buenas acciones. Una mujer temerosa de Dios siempre será elogiada y será una referencia para todos.

El temor del Señor es el principio de la sabiduría (Proverbios 9:10) y una mujer sabia edifica su casa (Proverbios 14:1). Busca atraer los ojos de Dios y sé una referencia suya para los demás.

Bella a los ojos de Dios
Recuerda que la belleza es pasajera, pero la sabiduría nos hace todavía más bellas.
Evita usar la belleza como criterio para una amistad o relación. Las apariencias engañan.
Dios nos protege como a la niña de sus ojos. ¡Búscalo!
Para orar:
Señor, muchas gracias por tu cariño. Me siento como una princesa en tus manos, protegida y amada. Quiero aprender más de ti y crecer espiritualmente. Amén.
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Para ellos 💪🏼
Devocional de Hoy

lunes, 15 de diciembre de 2025

Dios es la fuente del verdadero valor del hombre

“Engañoso es el encanto y pasajera la belleza; el hombre que teme al Señor es digno de honra.”
(Adaptación pastoral de Proverbios 31:30)

Hoy en día, la sociedad también presiona al hombre a proyectar una imagen fuerte, exitosa y atractiva. Se exalta el físico, el estatus, el dinero o la apariencia de seguridad. Muchos creen que para “valer” hay que verse bien, tener poder o demostrar superioridad. Pero todo eso es superficial y pasajero.

La apariencia puede impresionar por un tiempo, pero el verdadero valor del hombre no se compra ni se fabrica. Proviene de su carácter, de su integridad y, sobre todo, de su temor a Dios. Un hombre que honra al Señor con su vida, sus decisiones y su conducta es un hombre digno de respeto, aunque el mundo no lo aplauda.

El temor del Señor es el principio de la sabiduría (Proverbios 9:10). Un hombre sabio edifica su vida, su hogar y bendice a quienes lo rodean. No vive para atraer miradas humanas, sino para agradar a Dios. Ese es el hombre que deja huella eterna.

Valioso a los ojos de Dios

Recuerda: la fuerza física y la apariencia pasan, pero el carácter permanece.

No elijas amistades o relaciones solo por lo externo; las apariencias engañan.

Un hombre que busca a Dios es protegido, guiado y afirmado por Él. ¡Búscalo con todo tu corazón!

Para orar:

Señor, gracias porque mi valor no depende de lo que el mundo diga de mí, sino de lo que Tú dices. Quiero ser un hombre conforme a tu corazón, firme en carácter y humilde delante de Ti. Ayúdame a crecer espiritualmente y a honrarte en todo. Amén